La memoria no se reduce a una función cerebral, biológica, físico-química o neuronal, es decir, las diversas instancias relativas a la ciencia son sólo una parte para los horizontes de comprensión y entendimiento del ser humano. Sin embargo, existen otras relaciones que atañen a ámbitos de la filosofía, como el pensamiento, las emociones, y la facultad de conocer, por ejemplo.
Los abismos atraen. Yo vivo en la orilla de tu alma. Inclinado hacia ti, sondeo tus pensamientos, indago el germen de tus actos. Vagos deseos se remueven en el fondo, confusos y ondulantes en su lecho de reptiles.
¿De qué se nutre mi contemplación voraz? Veo el abismo y tú yaces en lo profundo de ti misma. Ninguna revelación. Nada que se parezca al brusco despertar de la conciencia. Nada sino el ojo que me devuelve implacable mi descubierta mirada.
Narciso repulsivo, me contemplo el alma en el fondo de un pozo. A veces el vértigo desvía los ojos de ti. Pero siempre vuelvo a escrutar en la sima. Otros, felices, miran un momento tu alma y se van.
Yo sigo a la orilla, ensimismado. Muchos seres se despeñan a lo lejos. Sus restos yacen borrosos, disueltos en la satisfacción. Atraído por el abismo, vivo la melancólica certeza de que no voy a caer nunca.
Oí decir que hay
en el agua una piedra y un círculo
y sobre el agua una palabra
que tiende el círculo en torno a la piedra.
Vi que mi álamo bajaba al agua,
vi cómo su brazo se aferraba a la profundidad,
vi sus raíces hacia el cielo suplicando noche.
No corrí tras él,
sólo recogí del suelo aquella migaja,
que tiene la forma y la nobleza de tu ojo,
te quité del cuello la cadena de las sentencias
y orlé con ella la mesa donde ahora estaba la migaja.
Y no volví a ver mi álamo.
ICH HÖRTE SAGEN
Ich hörte sagen, es sei
im Wasser ein Stein und ein Kreis
und über dem Wasser ein Wort,
das den Kreis um den Stein legt.
Ich sah meine Pappel hinabgehn zum Wasser,
ich sah, wie ihr Arm hinuntergriff in die Tiefe,
ich sah ihre Wurzeln gen Himmel um Nacht flehn.
Ich eilt ihr nicht nach,
ich las nur vom Boden auf jene Krume,
die deines Auges Gestalt hat und Adel,
ich nahm dir die Kette der Sprüche vom Hals
und säumte mit ihr den Tisch, wo die Krume nun lag.
"En el fondo hay quizás solamente dos grandes maneras, dos grandezas más bien, en esta locura de escritura por la cual quien sea el que escribe se borra dejando a la vez, para abandonarlo, el archivo de su propia borradura. Estas dos últimas palabras dicen la locura misma. […]
Dos medidas para este acto de escritura por el cual quienquiera que escribe finge borrarse dejándonos apresados en su archivo como en una tela de araña.
Simplifiquemos al máximo. Está en primer lugar la grandeza de quien escribe para dar, dando, y por tanto para dar a olvidar lo dado y la donación, lo que se da y el acto de dar. Más allá de todo regreso, de toda circulación de toda circunferencia. Es la única manera de dar, la única posible –e imposible. La única posible como imposible. Antes de toda restitución, simbólica o real, antes de todo reconocimiento, la simple memoria, a decir verdad la sola conciencia del don, de una parte o la otra, anula la esencia misma del don. Este debería de abrir o romper el círculo, permanecer sin retorno, sin el esquema, aunque sea simbólico, de un reconocimiento. Más allá de toda conciencia, por supuesto, pero también de toda estructura simbólica del inconsciente. Una vez recibido el don, y habiendo hecho su acción la obra cambiándonos de parte a parte, la escena es otra y os habéis olvidado el don, el donador o la donatriz. La obra es entonces “pasible de amar” *, y si el “autor” no ha sido olvidado, tenemos para con él un reconocimiento paradójico, el único sin embargo digno de este nombre si el reconocimiento es posible, un reconocimiento simple y sin ambivalencia. Esto es lo que se llama amor, yo no digo que eso ocurra, tal vez no se presente nunca, y el don que describo jamás puede hacer un presente. Pero por lo menos se puede soñar con esta posibilidad, y es la idea de una escritura que da.
De la otra grandeza diré, sin duda con cierta injusticia, que para mí se parece a la de Joyce, más bien a la escritura de Joyce. El acontecimiento desarrolla ahí una intriga y una envergadura tales que en lo sucesivo no tendréis otra salda que: estar en la memoria de él. No solamente desbordados por él, lo sepáis o no, sino obligados por él, constreñidos a mediros por este desborde.
Estar en la memoria de él: no necesariamente para acordarse de él, no, estar en su memoria, habitar una memoria que se ha hecho más grande que vuestro recuerdo y que lo que él puede reunir, en un solo instante o en un solo vocablo, culturas, lenguas, mitologías, religiones, filosofías, ciencias, historias del espíritu o de las literaturas. No sé si podréis amar eso, sin resentimiento ni celos. ¿Se puede perdonar esta hipermnesia que nos endeuda de antemano? De antemano y para siempre se inscribe en el libro que leéis."
Derrida, Jacques. Ulises Gramófono / Dos Palabras para Joyce. p. 10 - 12
*Pasible de amar (Sic.)
La referencia al pie de página es mía. Por ser testigo de la confusión y cambiar pasible por posible o creer que es un error de edición, etcétera.
Poemario "Cuerpo Breve" de Ramón I. Martínez. Coedición de Fundación René Avilés Fabila y el Instituto Politécnico Nacional. Miércoles 17 de marzo del 2010 19:00 horas Café-Bar “Las Hormigas” en la Casa del Poeta (Álvaro obregón # 73, Col. Roma)
Distribución y venta en toda la república mexicana en: Sanborns, Duty Free, Liverpool, Palacio de Hierro, Café Caffe, Librerías Gandhi, Universidades, Restaurantes, Casas de Cultura, Museos, Tianguis del Chopo, Librerías Independientes, Etcétera.
Transitamos por un mundo extasiado por imágenes, la pornografía de la información, en la exterioridad solitaria y voyeurista. Un simulacro de la vida del ideal anhelado que discurre sobre la apariencia. Al ser proclives a la teatralidad de la bonitura es posible desvanecer al otro, pues ignoramos o somos capaces de ser indiferentes a la realidad misma de cada uno: cada uno de nosotros es otro . El otro soy yo: Historia, memoria, posible, futuro y presente. Si se desvanece el otro y lo que lo constituye, sus posibles y dimensiones, también el Yo, lo Uno, lo considerado “propio” se disipa, pues nos constituimos en la otredad... por la mirada. La mirada* y no el ver, que se realiza por razón de óptica, una función orgánica.
Habría que comprender, ante todo y sobre todo, que el ser es un infinito. Somos mortales y, a su vez, diversos, múltiples; diferentes voces, sonidos y silencios; tragedia y felicidad; dolor y goce... Proyecto, horizonte... Si logramos asumir, en primera instancia, ese potencial humano, nos aproximaríamos al sentido de la belleza desde lo que es: un modo de ser que se realiza más allá del sentido de la vista; es constituida por lo trágico, lo que en nuestro día a día consideraríamos feo, repulsivo, indeseable, como la desventura, el dolor, etc. La contradicción es un elemento innegable del ser que discurre en el tiempo, transita entre las cosas, como la estética también es un ser otro , un tiempo otro , una cosa otra .
Al referir a la palabra “estética” es cierto que se habla de una disciplina académica; implica el goce estético y razón, no simplemente percepción o el sentido de la vista. Habría que recordar o saber que está estrechamente relacionada con la realidad humana. Desde su nacimiento está ligado a cómo viven los seres en su tiempo, sin reducirlo a una actitud práctica sino sentimiento y entendimiento, mismos elementos que comprenden una palabra tan recurrida en el cotidiano: Sensibilidad. Es decir, una intervención estética significa (o debería de significar) también “ética”, pues el arte efectúa la problemática del sujeto, es enigma y espejo del individuo y la sociedad.
De este modo, se puede decir que se trata de la experiencia estética del hombre, una actitud que concierne a la experiencia en el mundo: Sensibilidad, entendimiento, contemplación, imaginación, razón, etc.; sin implicaciones personales que terminen por suplantar el sentido de las cosas. El contacto humano y la posibilidad misma del pensamiento son imprescindibles para la realización verdaderamente plena del ser humano y no convertir la alteridad (el otro, lo otro) en nada más que un espectro por el deseo de la ilusión estética, que es eludir la intervención ética.
La actividad creadora, reflexiva, las artes, entre otros elementos, están en nuestra vida, muchas veces sin darnos cuenta. Pero están, y la experiencia depende de una actitud, no de una condición racial, social, de género, etcétera.
Los modos de la realización de la experiencia estética son infinitos y los medios para aproximarnos a ésto son de diversa índole. Las artes o la cultura no siempre dependen de una gran inversión económica. Como redactora y editora de contenidos (noticiario), en un portal de difusión cultural , al recabar noticias diariamente sobre lo que acontece en la cultura y las artes, me he encontrado con diferentes opciones, eventos de diversos costos y también los gratuitos. De ese modo podemos hablar de una cultura ‘abierta', una puerta posible de cruzar con voluntad y actitud, entre otros factores prácticos.
El recorrer el panorama cultural, realizar una recopilación y el exponer sucesos, no es simplemente hablar de información, sino de procesos que atañen a todos, que nos incumben, aun cuando se considere como algo lejano; sobre todo, es recolectar posibilidades. Alimento para la mente, la imaginación, dar pie a la reflexión, en el pleno sentido de la palabra, en una de sus acepciones o significados en el diccionario, en el área científica de la física dice lo siguiente: “acción y efecto de reflejar o reflejarse”. Por lo tanto, quien crea que no es útil, ni práctico, ni vital nutrirse de artes, creaciones o asumirse como creador, en su singular y diversos modo de ser, no alcanza a vislumbrar que todo eso ya es parte constitutiva del mundo. Esa “acción y efecto de reflejar o reflejarse” nos ofrece herramientas de vida, medios para recrearnos y recrear la existencia, lo existente, el mundo.
"Cultura" es todo aquello que está; es el modo de ser de una sociedad; así que todos somos una parte de ése todo. Conformamos los posibles de este mundo, con nuestras acciones y lo que se sustrae a ellas, como el pensamiento, las ideas, entre otros, pero que se proyectan de un modo o de otro. Se conjuga la vida práctica y la estética. Lo lúdico, la sensibilidad, la imaginación, lo trágico... Las artes y vida cotidiana: Las artes que son síntesis de la realidad y la vida cotidiana que es una realidad con infinidad de posibles.
* “El ver se hace conforme con los objetos. El mirar lleva al sujeto adelante […] Al mirar, yo velo y (me) guardo: estoy en relación con el mundo, no con el objeto. Y es así como : en el ver, yo veo, por razón de óptica; en la mirada, soy puesto en juego. No puedo mirar sin que eso me mire, me incumba” [ Jean-Luc Nancy].
Mundos Posibles fue publicado, originalmente, en el portal Artes e Historia México, en la sección Especiales, (aproximadamente) el 30 de agosto de 2009. En Castillo de Ópalo lo presento con algunas modificaciones. Pocas pero con un lenguaje -más- libre.
Con motivo del término de un año y el comienzo de otro; ciclos cronológicos y simbólicos...
"Reinventarse es el eje temático para el número del mes de enero de la revista DMyC y, sin lugar a duda, en diversas sociedades, es motivación preformativa al deseo de cambio, renovación y transformación, especialmente en vísperas de un acontecer que trastoque la vida cotidiana..." Dar 'click' para leer el artículo completo
Las puertas del año se abren, como las del lenguaje, hacia lo desconocido. Anoche me dijiste: mañana habrá que trazar unos signos, dibujar un paisaje, tejer una trama sobre la doble página del papel y del día. Mañana habrá que inventar, de nuevo, la realidad de este mundo.
Ya tarde abrí los ojos. Por el segundo de un segundo sentí lo que el azteca, acechando desde el peñón del promontorio, por las rendijas de los horizontes, el incierto regreso del tiempo.
No, el año había regresado. Llenaba todo el cuarto y casi lo palpaban mis miradas. El tiempo, sin nuestra ayuda, había puesto, en un orden idéntico al de ayer, casas en la calle vacía, nieve sobre las casas, silencio sobre la nieve.
Tú estabas a mi lado, aún dormida. El día te había inventado pero tú no aceptabas todavía tu invención en este día. Quizá tampoco la mía. Tú estabas en otro día.
Estabas a mi lado y yo te veía, como nieve, dormida entre las apariencias. El tiempo sin nuestra ayuda, inventa casas, calles, árboles, mujeres dormidas.
Cuando abras los ojos caminaremos, de nuevo, entre las horas y sus invenciones y al demorarnos en las apariencias daremos fe del tiempo y sus conjugaciones. Abriremos las puertas de este día, entraremos en lo desconocido.
Petit Mal es título homónimo a una obra-robótica realizada por el artista, teórico, profesor y curador australiano, Simon Penny. El constructo implica la relación espacial –interactiva- con el cuerpo humano, una sinestesia entre inteligencias, humana y la obra de arte –verdaderamente- autónoma: Una vez materializada su propuesta, se aprecia una estructura mecánica que consta de dos llantas de bicicleta unidos por un axis, y en la parte baja un doble péndulo de aluminio, que también funge como centro o eje para mantener el equilibrio en sus actividades o comportamiento, con evidentes aplicaciones de las leyes newtonianas; la dinámica propia, en relación a otro cuerpo es posible a partir de sensores de movimiento.
La exposición encuentra su sentido museográfico, a partir de las mismas premisas que la obra homónima: El ordenamiento espacial de las doce piezas, la organización de las ideas materializadas sobre inquietudes de distintos autores; semejante a un cadáver exquisito, por el ensamblaje de diversos modos de expresiones artísticas. Con un resultado armonioso, se ha logrado integrar la pluralidad con el fin de exponer una temática. Esta estructura interdisciplinaria, sin duda, resulta atractiva para un –muy- amplio sector social: Por medio de animaciones, música, robótica, video, collage se infiere en lo mundano y los signos presentes son detonantes para la cavilación filosófica. Contiene elementos, anécdotas o escenas curiosas, simpáticas o hasta bizarras, según la perspectiva del espectador, al que le resulta difícil apartar su mirada y abandonar una fascinación por los objetos presentes: La mayoría de los asistentes, no dudan en tomar fotografías o videograbar el futuro anticipado; debido a que no podemos olvidar que, en ese despliegue tecnológico, a su vez, redescubre una fantasía colectiva que ha maravillado a la gente a través de la historia, el futuro o la posibilidad del asombro a partir de la creación humana y su potencial.
En su dinamismo no se soslaya el sentido de lo estético; sorprende, fascina, especialmente, al tratarse de máquinas que transmiten un sentido de lo vital, con una sincronía propia o diacrónico respecto a la mortalidad orgánica; el efecto de lo semejante con lo semejante, leyes explicitas de la física, o resquicios de ellas en nuestra mente, provocan la rememoración de aquellos años escolares, p. e. “A toda reacción corresponde una reacción...” En el entrecruzamiento de estímulos, existen otros elementos que provocan movimientos, ya sea al ritmo de la música, de los rayos solares, etc. Una expresión de lo ultramoderno, tratado en la literatura, televisión, películas, o cualquier otra posibilidad de manifestación creativa, mediante un sinfín de recursos materiales y tecnológicos.
La pieza inaugural de Petit mal, es creación del artista Chico MacMurtrie, títulada Inflatable Bodies, y domina prácticamente el espacio de la primera sala: Explora las posibilidades robóticas en el arte mediante la unión de dos delgados pero largos conos (aprox. 4 m. en total) y da como resultado una figura que asemeja una enorme “M”. Una dispuesta detrás de la otra, de manera no-lineal, como si se tratara de una parvada de aves; una vez que los sensores de movimiento han sido activados, evoca el vuelo y el modo de desplegar sus alas. Termina por recrearse un espacio lúdico y poético; los asistentes como parte fundamental del mundo al que se suscribe ese constructo, ya que ejercen el rol de constante y variable, en un medio ambiente “X”. La presencia humana, los cuerpos, tienen la facultad de “alterar” el estado de reposo y, de alguna manera, dirigir el ritmo y movimiento de la obra. Sin embargo, considero, se debió hacer explícita la inclusión del público o, mejor dicho, menciono esto para sugerir al –futuro- visitante ser cómplices, no sólo desde la contemplación, sino en la considerada invasión, trasgresión y perversión del sentido tradicional de El Museo y la obra de arte, al que se ha acostumbrado aproximarse desde un cerco físico o imaginario que prevé mantener alejado a la gente a una distancia “prudente”. En todo caso, la intención y objetivo de la narrativa museística, a través de las diversas obras expuestas, es la concatenación de elementos, cuerpos en un ensanchamiento de libertad, el hábito, la mecanización y la relación causa-efecto.
Otra impresionante obra, no sólo por su tamaño, el cual es bastante considerable sin tomar en cuenta que se trata de una grúa de acero con un sistema hidráulico que le permite cambiar del estado de reposo en el que se expone, para alcanzar otra altura y ser expresión del acontecer en el arte contemporáneo: Hi ‘n’ Lo, una escultura en movimiento. Baila, es una grúa, es una pieza de arte, se des-fetichiza. También es un Low rider, un modo de manifestación cultural de hibridación mexicana y estadounidense que consiste en modificar carros clásicos, para integrar otras funciones, como el movimiento de rebote. Esta obra, hizo gala de su potencia, de su admirable estética y, literalmente, de gran altura, en un performance en el patio del Museo Universitario de Arte Contemporáneo, en el marco de la exposición Petit Mal.
En la pluralidad de juegos de lenguaje, la exposición discurre sobre la metonimia de fenómenos orgánicos que nos confieren una marca, un rasgo (radical) por el cual nos distinguimos, comprendemos y realizamos como ser: El uno, los únicos, o la imposibilidad de repetirnos fuera del orden de lo que acontece en ese cuerpo: La parte por el todo / el todo por la parte o nuestra incapacidad e impedimento para reiterarnos (o 'algo' que consideramos “nuestro”) en lo impropio, en algo ”ajeno”.... Pero, bajo esa premisa, ¿Qué es el cuerpo propio, llamado propio? ¿Aquellos signos o cualidades que nos hacen comprendernos individuo, con la seguridad de lo auténtico y, en rigor, ser no-repetible? Aquello “inexplicable”, indecible, “inescrutable”, misterioso, con una autonomía y emancipación –tan- irreductible que se escapa al poder explicativo de cualquier ciencia, pensamiento, idea… búsqueda y negación de una palabra que sea capaz de detentar y atentar contra el sentido de aquello que nos condiciona y nos identifica en la exégesis de la libertad, derivada y derivativa de el ser, auto-gestionándonos (orgullosos) idealmente como una singular indefinición.
Los elementos que integran la muestra artística-tecnológica, son organismos tan diferenciados como recíprocos a lo humano, en estrecho diálogo con lo incierto y lo posible. La noción de complejidad, generalmente redunda en la idea sobre lo humano: La sombra, la ignota condición humana, incluso una alusión a la espiritualidad, se bifurca para abrir interrogantes respecto al modo autónomo de lo existente, sea máquina o materia orgánica. Encarnar el tiempo como mundos propios, sesgados y mimetizados, en una re-presentación fragmentada de los procesos humanos y contemplando la –supuesta- perversión a las leyes de lo natural, inherente e inalienable; en un libre juego de las facultades que atenta contra el orden del deber ser y la jerarquización de las cosas: El hombre y el objeto recontextualizados, abren una puerta a la cavilación respecto a la mecanización y autonomía; dejan a un lado las limitaciones sobre el adentro y el afuera, como si se tratara de una referencia cruzada, en la cual, lo uno es el todo y, a su vez, es una parte de lo otro, pero tan pleno en sí o por sí mismo. Aún cuando no se hiciera explícita la referencia al cuerpo o síntesis humana, el objeto, la pieza, la obra sublima lo cotidiano al mismo tiempo que, estructural y simbólicamente, lo implica, en el urdimbre de relación de las cosas, lo contingente, las artes, etc.
Un factor imprescindible para alcanzar y mantenernos en el orden de lo civilizado es, sin duda alguna, la memoria: Tiene implicación con las funciones fisiológicas, el sistema nervioso, en una imbricación irreductible de mediaciones, que comprende lo que se escapa a la vista y, como en el conocido poema de Alejandra Pizarnik: “lo que pasa con el alma es que no se ve / lo que pasa con la mente es que no se ve / lo que pasa con el espíritu es que no se ve…” La memoria es un modo de fundamentación del orden social, sin embargo, en el urdimbre del ser humano, de los afectos, las mezquindades, el ego, lo falible, etc., tiende a generar una acumulación de imágenes, sensaciones, momentos… resguardados en la duración –humana- y a las que nos aferramos; se generan expectativas e ilusiones; en los objetos se proyecta, se representa el modo de ser de la gente y lo que acontece en ellos, en determinado momento. Es hábito, es costumbre, es parte del miedo a la novedad o la libertad. El objeto, materia y su internalización es un referente temporal-espacial para la (re)configuración del mundo y la posibilidad de replegarse en ese instante o fragmento terrenal, conferir un grado de satisfacción y seguridad, desvaneciendo una diferenciación entre lo interno y lo externo, incluso entre lo nuevo y lo conocido, motivo por el cual es confinado a los horizontes de la mismidad. El hombre y el objeto recontextualizados, abren una puerta a la cavilación respecto a la mecanización y autonomía.
Michael Landy explora el sentido de la materia y su influencia en el ser humano, tanto como parte esencial, y el ser proclives a generar dependencias, el deseo/anhelo de ‘más’. Esta obra fue presentada por medio de la transmisión de un breve documental sobre la destrucción de las cosas, igualmente jerarquizada por necesidades, etiquetas, etc. Inmerso en el mundo industrializado, Landy ha hecho testigo y cómplice al espectador con su obra in situBreak down, la cual concierne a la anulación, desaparición o el eraser de objetos "personales" como parte integral de lo que constituye la historicidad humana; la destrucción es semejante al proceso de producción industrializado; un cuidadoso y minucioso trabajo de deconstrucción. La materia refrenda el espacio y sentido de lo vital; está intrínsecamente asumido, en un estado de conciencia que encuentra un lugar en el mundo tanto físico como simbólicamente.
De los objetos que más curiosidad suscitaron, eran robots en pequeño formato. Algunos de ellos emulan el trabajo de recolección de desechos materiales (basura): Es territorio para disertar sobre la mecanización, lo útil, lo no-útil, y el para quién; un mundo factible de ser reiteración del deber, la alteridad material y gnoseológica, así como las distintas posibilidades de fuente de energía para dar vida a estos objetos.
Algunas obras, como la primera, están cargadas con un sentido poético, en su estética de la era tecnológica que parece (re)crear lo imposible. Portento de la modernidad, al mismo tiempo expresa un modo de fragilidad, al ser contemplada; la vulnerabilidad ante la presencia de lo otroUlf Rollof: proyecto axolotl, en donde la máquina es puente para la elaboración de medios que intentan comunicar al ser humano con otras especies
En Petit Mal podemos ver obras de diversos artistas con distintas nacionalidades: Rubén Ortiz Torres (México), Chico Macmurtrie (Nuevo México), Gilberto Esparza (México), Diego Gutiérrez (México), Eduardo Meléndez (México), Gustavo Artigas (México), Alex Dorfsman (México), Ge Jin (China), Michael Landy (Londres), Simon Penny (Australia), Heidi Kumao (E.U.) y Francis Alÿs (Bélgica).
El Museo Universitario Arte Contemporáneo es la única institución pública en México que en la actualidad alberga arte contemporáneo nacional e internacional y concebido con ese propósito. Transitar al interior del museo, como apreciarlo desde afuera constituye un goce estético que violenta el espacio, desborda al ser, y franquea las fronteras de lo certero, lo supuestamente individual y diferenciado.