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miércoles, 2 de noviembre de 2011

tiembla la noche


tiembla la noche sobre la tierra

sin saber si volverá a ser fuego

o ceniza de quiméricos huertos.

miércoles, 28 de julio de 2010

Rocío de Constelaciones

 Para mi amiga
  amazona
Rocío González




Pide el ocaso que navegues
hacia el risco de voz inefable
a la altura de una aurora
                             (que cante)
humedecida por tus fulgores
y lloverte noctámbulos ríos
en tus praderas dilatantes:

Forastero por tus cuencas
fecundas... aspirante...



Ascensión por aristas trepidantes
                                de dichas y ocasos
que conducen a tus constelaciones.



jueves, 8 de julio de 2010

Lo Simultáneo


Crepúsculo con ademán de paraíso
como el lenguaje en el rocío del olvido.
Ser entre sombras con párpados lumínicos
y percibir lo simultáneo oculto.
Amoroso límite del tacto en el infinito.
Un otro: Abismo inmarcesible en el furor
con otro tiempo estrujando la pequeña muerte.



7 julio de 2010


 

lunes, 5 de julio de 2010

Soledad Alada

Este es un texto absolutamente distinto a los poemas que escribo -los cuales, me dicen, son crípticos, entre otras cosas-, a los ensayos que algunos ya han leído -también se accede a ellos desde este espacio. 
El lenguaje proviene de un discurrir frente a la página en blanco. Mis poemas no los publico. Es la primera vez que muestro algo de esta índole.  Un algo que simplemente se suscitó:


Mi soledad tiene alas.
Veo puertas que no tienen llave,
las hay abiertas y mustias,
algunas entreabiertas y temerosas;
otras me llaman, sin importar
si son recelosas, ni su cerrojo con llave.

Creo en la muerte de la ausencia
y en la palabra que engendra imágenes;
vislumbro presencia cristalina,
en la aspiración porosa
que nos contagia de un nosOtros.

Desconozco el transitar
de tu memoria -hoy- oculta
y la historicidad de tu tacto.
Cuáles son tus heridas,
qué huellas son las nuestras
a las que podemos no conceder
el hubiera y en otra hueste sabernos.

Sé de la distancia que bifurca los senderos
del querer en la enconación del anhelo.

La distancia se hace corta entre mis dedos.
En mi trama soy tejedora de umbrales
en la urdimbre de mis ensueños.

Me sé en la constancia de los adioses
en la presencia fugitiva e imantada
que es mi mirada, que llama y convoca
que precipita y se adueña de la imaginación,
la palabra presurosa y vacía, hueca a mi oído
y a mi carne, sorda y muda a esas palabras.
Cuerpo de ausencias que inasible se convida...
no alcanzan las aristas de mi arquitectura barroca.

No sé de pozos pero vivo en la oquedad
de lo posible... Arrojo por Ser: Río de distintos nombres
con la mirada de antílope y el brío de mis pulsiones
que celan otros peces al ver mi asalmonada cadencia
en el flujo del pensamiento que, a veces, acalla un canto
y en puros adentros me torna: Ignota ínsula sensible
de penumbra y crisoles que me devuelven mi sombra
en la franqueza de la entrega en el saberme una otra.

Mi laberíntico pensamiento, mi memoria extrema,
mi racionalidad constante, mi fulgor entre dos nombres,
mis avatares que desconoces, mis imágenes
puente a lo que he sido y alteridad en lo que (no) soy.

Yo tengo alas, mi soledad a la terredad no es fugitiva.
Tampoco han existido cómplices. La persistencia es mía
de desdoblarme y anegarme entre microficciones.

Incesantemente presencia de ausencias
irreductibles a lo que no es mi carne.
Serán los adioses, será mi llama, será mi penumbra,
será mi misterio (que convoca y asusta)…
figura del adorāre: Amada y temida.

Seré umbral a mi propia llama y penumbra,
a mis incendiarios signos que aún desconoces.

4 de julio de  2010
Edith León

miércoles, 30 de junio de 2010

Rainer Maria Rilke: Poemas Tempranos



Poemas tempranos

 
(1899)




Ésta es la nostalgia: morar en la onda

y no tener patria en el tiempo.

Y éstos son los deseos: quedos diálogos

de las horas cotidianas con la eternidad.


 

Y eso es la vida. Hasta que de un ayer

suba la hora más solitaria de todas,

la que sonriendo, distinta a sus hermanas,

guarde silencio en presencia de lo eterno.



 
Berlín-Wilmersdorf, 3 de noviembre de 1897.

sábado, 5 de junio de 2010

Gravitación

Gravitación


Por JUAN JOSÉ ARREOLA
(1918-2001)



Los abismos atraen. Yo vivo en la orilla de tu alma. Inclinado hacia ti, sondeo tus pensamientos, indago el germen de tus actos. Vagos deseos se remueven en el fondo, confusos y ondulantes en su lecho de reptiles.

¿De qué se nutre mi contemplación voraz? Veo el abismo y tú yaces en lo profundo de ti misma. Ninguna revelación. Nada que se parezca al brusco despertar de la conciencia. Nada sino el ojo que me devuelve implacable mi descubierta mirada.

Narciso repulsivo, me contemplo el alma en el fondo de un pozo. A veces el vértigo desvía los ojos de ti. Pero siempre vuelvo a escrutar en la sima. Otros, felices, miran un momento tu alma y se van.

Yo sigo a la orilla, ensimismado. Muchos seres se despeñan a lo lejos. Sus restos yacen borrosos, disueltos en la satisfacción. Atraído por el abismo, vivo la melancólica certeza de que no voy a caer nunca.

viernes, 1 de enero de 2010

"Primero de Enero" Octavio Paz





PRIMERO DE ENERO

Las puertas del año se abren,
como las del lenguaje,
hacia lo desconocido.
Anoche me dijiste:
mañana
habrá que trazar unos signos,
dibujar un paisaje, tejer una trama
sobre la doble página
del papel y del día.
Mañana habrá que inventar,
de nuevo,
la realidad de este mundo.

Ya tarde abrí los ojos.
Por el segundo de un segundo
sentí lo que el azteca,
acechando
desde el peñón del promontorio,
por las rendijas de los horizontes,
el incierto regreso del tiempo.

No, el año había regresado.
Llenaba todo el cuarto
y casi lo palpaban mis miradas.
El tiempo, sin nuestra ayuda,
había puesto,
en un orden idéntico al de ayer,
casas en la calle vacía,
nieve sobre las casas,
silencio sobre la nieve.

Tú estabas a mi lado,
aún dormida.
El día te había inventado
pero tú no aceptabas todavía
tu invención en este día.
Quizá tampoco la mía.
Tú estabas en otro día.

Estabas a mi lado
y yo te veía, como nieve,
dormida entre las apariencias.
El tiempo sin nuestra ayuda,
inventa casas, calles, árboles,
mujeres dormidas.

Cuando abras los ojos
caminaremos, de nuevo,
entre las horas y sus invenciones
y al demorarnos en las apariencias
daremos fe del tiempo y sus conjugaciones.
Abriremos las puertas de este día,
entraremos en lo desconocido.

OCTAVIO PAZ, Árbol Adentro